El
Grito Manso - Paulo
Freire (Reflexión)
“El hombre y la mujer en proceso, en
desarrollo, se reconocieron inacabados, y la primera consecuencia de ello es
que el ser que se sabe inacabado entra en un permanente proceso de búsqueda.”
(Freire, 2003 p. 30) Palabras de Paulo Freire plasmadas en este texto. Estas
palabras saltaron a mi vista en cuanto las leí. Tienen un mensaje tan profundo que
podrían decirse varias cosas al respecto. A simple vista me parecía que hablaba
de la complementación que existe entre el hombre y la mujer, que debido a este
sentir de ser “inacabados” uno siempre busca a esa persona que lo complemente.
Pero al leer más y entenderlo más como persona y como profesional me di cuenta
que lo que quiso decir fue lo siguiente: que aquel que reconoce sus fallas o
sus carencias no se queda con lo que es, si no que busca en todo momento una
forma de ser completado o realizado. Me quedo con la segunda percepción, más
que nada porque me beneficia en mi práctica profesional como docente que soy. Un
profesor debe reconocerse carente de conocimientos, solo así se puede buscar
mejorar cada aspecto de esa práctica.
Me
sorprendí mucho al encontrar rasgos de Freire en mi persona, ese fragmento que
Balbo y Bianco rescatan de una anécdota la cual menciona “Volví a ver los
árboles de mi niñez. Eran para mí como personas, tal la intimidad que nos unía.
Estuve a punto de abrazar sus gruesos troncos que en mi infancia fueron
jóvenes […]” (Freire, 2003 p. 18) Cada
que leo estas palabras me provoca un sentimiento de nostalgia, recordando mi
propia infancia y la ocasión en la que regrese a ese lugar donde crecí y me
ausente por un largo tiempo. El efecto que ha causado en mí leer este libro es
conmovedor, siento que a través de estas palabras se puede conocer a un Freire
humano, sencillo, bondadoso, como lo describen sus colegas y amigos. Pero a la
vez demuestra un sentido de guerrero, que busca transmitir la desesperación y
la búsqueda que todo aquel involucrado con la educación debiera sentir.
De
ahora en adelante tomare los pensamientos de Freire y los pondré siempre en
reflexión a manera de reencontrarme conmigo misma, como persona y como docente.
“Até
mais, maestro!”
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