jueves, 17 de marzo de 2016

El Grito Manso - una reflexión

El Grito Manso - Paulo Freire (Reflexión)

                “El hombre y la mujer en proceso, en desarrollo, se reconocieron inacabados, y la primera consecuencia de ello es que el ser que se sabe inacabado entra en un permanente proceso de búsqueda.” (Freire, 2003 p. 30) Palabras de Paulo Freire plasmadas en este texto. Estas palabras saltaron a mi vista en cuanto las leí. Tienen un mensaje tan profundo que podrían decirse varias cosas al respecto. A simple vista me parecía que hablaba de la complementación que existe entre el hombre y la mujer, que debido a este sentir de ser “inacabados” uno siempre busca a esa persona que lo complemente. Pero al leer más y entenderlo más como persona y como profesional me di cuenta que lo que quiso decir fue lo siguiente: que aquel que reconoce sus fallas o sus carencias no se queda con lo que es, si no que busca en todo momento una forma de ser completado o realizado. Me quedo con la segunda percepción, más que nada porque me beneficia en mi práctica profesional como docente que soy. Un profesor debe reconocerse carente de conocimientos, solo así se puede buscar mejorar cada aspecto de esa práctica.
Me sorprendí mucho al encontrar rasgos de Freire en mi persona, ese fragmento que Balbo y Bianco rescatan de una anécdota la cual menciona “Volví a ver los árboles de mi niñez. Eran para mí como personas, tal la intimidad que nos unía. Estuve a punto de abrazar sus gruesos troncos que en mi infancia fueron jóvenes  […]” (Freire, 2003 p. 18) Cada que leo estas palabras me provoca un sentimiento de nostalgia, recordando mi propia infancia y la ocasión en la que regrese a ese lugar donde crecí y me ausente por un largo tiempo. El efecto que ha causado en mí leer este libro es conmovedor, siento que a través de estas palabras se puede conocer a un Freire humano, sencillo, bondadoso, como lo describen sus colegas y amigos. Pero a la vez demuestra un sentido de guerrero, que busca transmitir la desesperación y la búsqueda que todo aquel involucrado con la educación debiera sentir.
De ahora en adelante tomare los pensamientos de Freire y los pondré siempre en reflexión a manera de reencontrarme conmigo misma, como persona y como docente.

“Até mais, maestro!”

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